martes, 16 de febrero de 2010

Eduardo Milewicz

publicado en:

welovecinema.es

#1 "NUEVO CINE ESPAÑOL DEL MILENIO (ENERO – FEBRERO)"

HTTP://WWW.WELOVECINEMA.ES/BLOG/


TORREMOLINOS 73 (Pablo Berger, 2003) – LA

LEYENDA DEL TIEMPO (Isaki Lacuesta, 2006)

Escribir sobre la mejor película española de la década es

una tarea que me supera por completo. La década en

cuestión me encontró a caballo entre dos ciudades,

Buenos Aires y Madrid, así que no pude ver todo

el cine español que hubiera deseado. Lo asumo,

me falta autoridad y conocimiento como para

poder responder a la pregunta que se me formula.

Sin embargo, hay un puñado de películas españolas

con las cuales aún sigo dialogando: Mi vida sin mí

(My Life Without Me, Isabel Coixet, 2003), En

la ciudad (Cesc Gay, 2003), Volver(Pedro Almodóvar,

2006), La noche de los girasoles (Jorge Sánchez-Cabezudo,

2006), 25 kilates(Patxi Amézcua, 2008). Son películas

que me tocaron, que me abrieron nuevas puertas

en torno al cine en español. Películas que ensancharon

mi mirada y me fueron dando pistas sobre esta

España que sigo conociendo y desconociendo. Sin

embargo, a la hora de elegir, me quedo con dos:

Torremolinos 73 y La leyenda del tiempo.

De la primera me interesa el mundo que narra,

cómo y dónde lo representa. La cinefilia que

destila, el juego con el pasado. La historia

menor, la de unos pobres seres remando

como pueden sus ilusiones y sus fracasos,

y la historia mayor, que es apenas una

pincelada sobre la resaca del postfranquismo.

Me conmueven esos personajes. Me interesa

que el resorte de esta comedia sea el dolor y no

el costumbrismo. Que lo sombrío este

amenazando lo luminoso. Me interesa la

metáfora de la pornografía. El deseo y

la pasión. El dolor que no se proclama

pero que se cuenta. Me asombran y

maravillan Candela Peña y Javier Cámara.

Me conmueve Candela Peña, desnuda,

mirando a cámara, con la belleza, la

perplejidad y la derrota a flor de piel.

Por su parte, La leyenda del tiempo es un prodigio,

un pequeño milagro narrativo. El cruce entre

documental y ficción. La ambición de narrar

y explorar. Las preguntas que formula y el

modo en que las responde a puro cine. Es

una película española que se hace cargo

de algo hondo y local y, al mismo tiempo,

se encuentra atravesada por una mirada que

reconozco y con la que me identifico: la

mirada del extranjero.


WE LOVE CINEMA / MADRID LOVES CINEMA

Por Jaime Asensio

sábado, 2 de mayo de 2009

25 kilates






Esta opera prima de Patxi Amezcua es una de las películas que más me ha impactado en lo que va del año. La recomiendo muy especialmente.

Adios


"Dónde el sueño cumplido
y dónde el loco amor
que todos
o que algunos
siempre
tras la serena máscara
pedimos de rodillas."



Idea Vilariño murió en Montevideo el 28 de abril del 2009, a los 89 años.


lunes, 13 de abril de 2009

Al este del paraíso


Stephen Bayly fue nuestro invitado de abril en los Talleres Internacionales de La Compañía. A lo largo de dos días, Stephen se ocupó, con enorme claridad y precisión metodólogica, de introducirnos en los métodos de Stanford Meisner. "El secreto mejor guardado de Hollywood" fue el título que Bayly propuso para este workshop. De arranque, nos colocó ante un enigma que el mismo se encargó de desvelar. Ese enigma comienza en Chejov, continúa en Stanislavski, arriba al mítico Neighborhood Playhouse y nos coloca ante dos de los grandes maestros de la interpretación en los Estados Unidos: Strasberg y Meisner.
Bayly nos propone ver "Al este del Edén" (Elia Kazán, 1955). A los cincuenta y pico de minutos del film, James Dean y Jo Van Fleet se encuentran a solas. Dos secuencias, una en exteriores, otra en un interior. James Dean fue alumno de Strasberg, Jo Van Fleet, de Meisner. Ambas interpretaciones son bien distintas y al mismo tiempo muy reveladoras sobre las distintas escuelas que renovaron la pantalla del cine americano.

domingo, 25 de enero de 2009

Itinerarios: de Svoboda a Lepage


Comenzar por "El mundo en un espejo" la exposición homenaje a Josef Svoboda en el Centro de Arte del Teatro Fernán Gómez. Seguir una trayectoria que empieza por el final, un Fausto de ausencias que ambiciona una espiral de luz. Dejarse tentar por la poesía y la tecnología. Percibir el pulso entre lo clásico y la ruptura. Escuchar y ver una instalación donde el maestro nos imparte con sencillez una imborrable clase magistral. Deleitarse con el juego de la luz y el espacio. Admirar la sabiduría de cada recurso escénico. Volver a preguntarse por el artificio y la naturaleza en las representaciones escénicas. Al final llegar al comienzo, la historia de Svoboda es la historia del hijo de un carpintero.


Salir a la calle y mientras el diálogo continúa por dentro, dirigirse a Plaza de Oriente. Meterse en el Teatro Real para asistir a "La carrera del libertino" (The Rake´s Progress), de Stravinski. Asombrarse como un niño con la puesta en escena de Lepage. Deleitarse con la ambición pictórica y cinematográfica, el juego con la perspectiva, el uso de la imagen televisiva y el sentido del espectáculo y del humor.



Por último, saber que este itinerario que lleva de Plaza Colón a Plaza de Oriente, de Svoboda a Lepage es, a mi gusto, uno de los recorridos más estimulantes en este enero en Madrid.


Josef Svoboda, "El mundo en un espejo"
del 17 de diciembre al 15 de febrero de 2009
Centro de Arte Fernán Gómez.
Plaza de Colón 4, Madrid.

The Rake´s Progress (La Carrera del Libertino), Igor Stravinski
Director de escena, Robert Lepage
del 11 y el 28 de enero
Teatro Real, Plaza de Oriente s/n, Madrid

domingo, 18 de enero de 2009

1897


"La mitad del público es idiota...", escribe Chéjov a Alexéi S. Suvorin el 12 de julio de 1897.

viernes, 2 de enero de 2009

Actores cinematográficos

Leo una crítica de Marcos Ordóñez publicada el 27 de diciembre del 2008 en El País a propósito del estreno de "Hamlet" dirigida y protagonizada por Juan Diego Botto. Aún no he ido a ver la obra pero releí varias veces la crítica. Esto es algo que no me suele suceder. La culpa la tiene un comienzo de párrafo que me resulta inquietante: "El elenco está encabezado por excelentes actores cinematográficos..."
Hubo un tiempo en que cineastas y cinéfilos ajusticiaban películas por las cualidades teatrales que evidenciaban sus intérpretes. La teatralidad era considerada un defecto. Un actor muy teatral presuponía a alguien poco dotado para la pantalla. 
Que yo recuerde, este texto de Ordóñez es el primero que emplea el concepto de "actor cinematográfico" en una crítica de una obra teatral. No creo que Ordóñez esté aludiendo solamente al curriculum del elenco.  Más bien me inclino a pensar que alude a un cierto tipo de actuación o de dirección de actores. Su artículo comienza así: "Hamlet tiene una personalidad esencialmente teatral: ve el mundo como un teatro y es teatral su pensamiento, con una predilección profunda por los juegos de palabras, los golpes de efecto, las puestas en escena. Está atrapado en una obra de teatro."
Ordóñez nos dice que los actores "se limitan a contar y no a mostrar dramáticamente". "Botto - continúa - tiene pasajes claros, efectivos, pero está sobrecargado de pausas, de gesticulaciones y parece escucharse en todo momento." Y agrega: "como parodia de Tom Cruise podría tener cierta gracia."
No estoy en la cabeza de Ordóñez. Puedo imaginarme a un grupo de actores arriba de un escenario interpretando un texto teatral como si estuvieran ejecutando para una cámara. Ignoro qué efecto provoca esto en la platea.
Me prometo ver la obra. También preguntarle a Marcos Ordóñez por el sentido de este texto.

Postal Navideña


Para despedir el año, el Gobierno de España decidió engalanar las calles de muchas ciudades españolas con esta pieza navideña dirigida a los inmigrantes. 
 

sábado, 27 de diciembre de 2008

Actuar o no actuar


Cada vez que decimos "acción" algo se dispara en el campo de la verdad o falsedad de la representación. 
Me gusta esta pieza "navideña". 
Me interesa lo que explora.
Podríamos decir que surgió de la nada y que llevábamos largos meses trabajando en ella. 

jueves, 18 de diciembre de 2008

Formas de la idiotez

Buena parte de los personajes que presentan los hermanos Cohen en sus películas están definidos por la necedad y la idiotez. En ese territorio fronterizo entre suspenso y comedia los Cohen brillan con verdadera maestría.
"Nuestros personajes son auténticos alcornoques -dicen los Cohen a propósito de "Quemar después de leer -. Les pedimos a los actores que encontraran al alcornoque que llevan dentro".
El modo en que Frances Mc Dormand, John Malcovich, George Clooney o Brad Pitt revelan al alcornoque que llevan dentro y la idiotez de sus personajes  es bien distinto. Esta diferencia es conceptual y pone en evidencia distintas formas de interpretar la comedia.
Veamos,  si Linda Litzke no presenta fisuras en cuanto a lograr su objetivo (reunir el dinero para una cirugía plástica completa), Frances Mc Dormand le dará vida con rotunda contundencia, como si estuviese batallando por la causa más elevada y justa. Sin detenerse a juzgar su personaje.
Brad Pitt, en cambio, nos hace saber que su personaje Chad, el monitor del gimnasio, es un ser decididamente idiota. Para ello, el actor camina como un tonto, adopta una gestualidad de tonto, mira y respira como tonto. El actor actúa el personaje, pero sobre todo, actúa un juicio acerca del personaje.
George Clooney vive seriamente las peripecias de su personaje aunque por momentos se esfuerza en mostrarnos sus dotes para la comedia. Esto supone que además de dar vida a Harry Pfarrer, G. Clooney nos mostrará a un actor que intenta ser gracioso y que busca ansiosamente nuestra risa como recompensa.
John Malcovich no cae nunca en buscar el chiste, ni en parecer tonto, ni en juzgar cómo es su personaje. Se limita a vivirlo y darle vida. Pero al mismo tiempo, su interpretación nos revela que conecta poco con los personajes y nada con sus compañeros de reparto.
Toda película puede verse como un documental sobre los actores y su modo de interpretar.
"Quemar después de leer" nos presenta formas bien distintas de afinar y ejecutar la partitura de una comedia.

martes, 9 de diciembre de 2008

El Porvenir


El pasado sábado nos reunimos un grupo de actores y directores con los que compartí cinco meses de grabación de una serie. El trabajo en televisión es siempre intenso, duro y al límite. Se me antojó, por un momento, que los actores se agruparían de acuerdo a las tramas. En aquellos sillones de cuero negro se sentaría El Mal. El Bien y La Justicia estarían de pie contra el ventanal. Los comediantes atacarían empanadas y vino sembrando color y risas.
No fue así. La realidad trabaja muy velozmente y la ficción en la que todos participamos fue cediendo vigencia y terreno y hoy es casi un recuerdo.
La serie aún no tiene fecha de emisión. Nosotros, actores y directores, seríamos su primer público. Pusimos un capítulo y luego otro. Teníamos hambre por ver lo hecho.
Yo, suele sucederme, en lugar de mirar la pantalla los miraba a ellos. Veía sus caras y detrás de sus caras, intuía los sueños depositados en aquel trabajo, las fantasías combatiendo codo a codo con lo real.
Hoy impera en Madrid la incertidumbre. La continuidad de cualquier proyecto se encuentra amenazada.
Me vi a mi mismo viéndolos a ellos.
Haber compartido esta aventura con un grupo tan generoso, y singular es un trofeo único y secreto. Pura bendición.
Por lo demás, se sabe, el porvenir es inestable, incierto, e inesperado. En él confrontan nuestros deseos más ambiciosos, la fantasía siempre burbujeante y el dictamen implacable de la realidad.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Adiós












Ulises Dumont, actor argentino, falleció a los 71 años.
A modo de despedida, valgan estas palabras de Onetti:
"Lo único que cuenta es que al terminar... me sentí en paz, seguro de haber logrado lo más importante que puede esperarse de esta clase de tarea: había aceptado el desafío, había convertido en victoria por lo menos una de las derrotas cotidianas..."

jueves, 27 de noviembre de 2008

La forma inapropiada














Bob Mc Andrew tiene un cuerpo de jugador de baloncesto y la elegancia de un bailarín. Es un reputado coach de actores que se presentó a sí mismo como "un hombre que ha sido derribado muchas veces y que siempre encontró la forma de levantarse". Toda una metáfora sobre la interpretación.

Actuar es asumir opuestos, habitar paradojas. Veamos, dos actrices hacen una escena. Dominan el texto, han construído sus personajes con corrección y ejecutan las indicaciones que imparte Bob con bastante eficacia. Parece pan comido. Bob, desde su silla mueve repetidamente la cabeza como si estuviera aprobando el trabajo. De repente, algo cambia en su mirada, como si el docente doméstico que habita en él cediera el mando a otro más salvaje que dice: "Está todo muy bien, pero ahora vamos a intentar hacer la escena de forma inapropiada." Lo intentan, sin pausa. El se mueve junto a ellas como un mamífero que persigue algo que sólo conoce por instinto. Y cuando parece que están por lograrlo, él demuele todo y vuelven a intentarlo. Las dos actrices terminan haciendo una escena completamente incierta pero absolutamente viva.

"Cuando ustedes me miran, no se confundan, sólo están viendo un 2 por ciento de mi persona. Ese 2 por ciento luminoso, maduro y bastante sensato que muchos tenemos. El 98 por ciento restante no es más que intento y fracaso." Cons estas palabras "inapropiadas" Bob se despidió de nosotros y dio por terminado el curso.

Enseñar requiere un enorme coraje.

martes, 25 de noviembre de 2008

Pausa en una clase de interpretación



   Estoy sentado en un banco de la calle Alcalá. Dispongo de 15 minutos antes de volver a clase. Ni uno más. Lo veo venir de lejos, viste de negro, el pelo rubio rapado al estilo militar. Me pide tabaco. Le doy tabaco. Soy muy inteligente, empieza a decir. Mirá que bien, respondo. Me conozco el truco, va a empezar a darme la lata hasta que le suelte unos euros, un mechero, algo.
   En Rumania era el más inteligente. Matemáticas es lo mío. Ciencias... Su español no es bueno pero si fluído. Ahora no consigo trabajo porque no tengo papeles, sólo pasaporte pero sin papeles no dan trabajo. Yo miro mi reloj, él deja caer su mochila sobre la acera.
   De repente, cambia su entonación: ¿quieres que te enseñe la fórmula para robar sin que te agarren? No, gracias, estoy apurado. Hombre, sin pruebas la policía no te puede detener. Tu has sido muy amable conmigo, si me das cinco minutos te enseño la fórmula.
   Ni 15 segundos pensaba darle. No me explico como sucedió pero lo cierto es que el chico capturó mi atención y ahora me veo recibiendo instrucciones para dar el golpe del siglo. No es muy claro lo que dice. Números de cuentas, tarjetas de crédito, huellas, fotos, internet. No logro seguir sus palabras pero sí su música. Su absoluta convicción en aquello que está representando.
   Sin pruebas no hay delito. Tu ya tienes mi fórmula. Es todo. A ti la policía no te va a encontrar. Y a mi tampoco. ¿Qué me dices?
   Me pongo de pie, empiezo a caminar hacia la esquina. El permanece unos segundos delante del banco vacío. Como si la función hubiera terminado para el público pero no para el actor. Lo espero, extiendo la mano, la estrecha con fuerza. Su mano está transpirada como la de un tenista. 
   Nicolás, dice que se llama. 
   Eres verdaderamente inteligente. 
   El sonríe y se aleja. A vagar por las calles, buscando trabajo, techo, comida, esquivando a la poli. Sosteniendo el esfuerzo sobrehumano de conectar con alguién. De conquistar fugazmente la atención de un prójimo.
   Y yo vuelvo a la sala. Veinte actores esperan obtener las claves de una actuación imborrable.