domingo, 25 de enero de 2009

Itinerarios: de Svoboda a Lepage


Comenzar por "El mundo en un espejo" la exposición homenaje a Josef Svoboda en el Centro de Arte del Teatro Fernán Gómez. Seguir una trayectoria que empieza por el final, un Fausto de ausencias que ambiciona una espiral de luz. Dejarse tentar por la poesía y la tecnología. Percibir el pulso entre lo clásico y la ruptura. Escuchar y ver una instalación donde el maestro nos imparte con sencillez una imborrable clase magistral. Deleitarse con el juego de la luz y el espacio. Admirar la sabiduría de cada recurso escénico. Volver a preguntarse por el artificio y la naturaleza en las representaciones escénicas. Al final llegar al comienzo, la historia de Svoboda es la historia del hijo de un carpintero.


Salir a la calle y mientras el diálogo continúa por dentro, dirigirse a Plaza de Oriente. Meterse en el Teatro Real para asistir a "La carrera del libertino" (The Rake´s Progress), de Stravinski. Asombrarse como un niño con la puesta en escena de Lepage. Deleitarse con la ambición pictórica y cinematográfica, el juego con la perspectiva, el uso de la imagen televisiva y el sentido del espectáculo y del humor.



Por último, saber que este itinerario que lleva de Plaza Colón a Plaza de Oriente, de Svoboda a Lepage es, a mi gusto, uno de los recorridos más estimulantes en este enero en Madrid.


Josef Svoboda, "El mundo en un espejo"
del 17 de diciembre al 15 de febrero de 2009
Centro de Arte Fernán Gómez.
Plaza de Colón 4, Madrid.

The Rake´s Progress (La Carrera del Libertino), Igor Stravinski
Director de escena, Robert Lepage
del 11 y el 28 de enero
Teatro Real, Plaza de Oriente s/n, Madrid

domingo, 18 de enero de 2009

1897


"La mitad del público es idiota...", escribe Chéjov a Alexéi S. Suvorin el 12 de julio de 1897.

viernes, 2 de enero de 2009

Actores cinematográficos

Leo una crítica de Marcos Ordóñez publicada el 27 de diciembre del 2008 en El País a propósito del estreno de "Hamlet" dirigida y protagonizada por Juan Diego Botto. Aún no he ido a ver la obra pero releí varias veces la crítica. Esto es algo que no me suele suceder. La culpa la tiene un comienzo de párrafo que me resulta inquietante: "El elenco está encabezado por excelentes actores cinematográficos..."
Hubo un tiempo en que cineastas y cinéfilos ajusticiaban películas por las cualidades teatrales que evidenciaban sus intérpretes. La teatralidad era considerada un defecto. Un actor muy teatral presuponía a alguien poco dotado para la pantalla. 
Que yo recuerde, este texto de Ordóñez es el primero que emplea el concepto de "actor cinematográfico" en una crítica de una obra teatral. No creo que Ordóñez esté aludiendo solamente al curriculum del elenco.  Más bien me inclino a pensar que alude a un cierto tipo de actuación o de dirección de actores. Su artículo comienza así: "Hamlet tiene una personalidad esencialmente teatral: ve el mundo como un teatro y es teatral su pensamiento, con una predilección profunda por los juegos de palabras, los golpes de efecto, las puestas en escena. Está atrapado en una obra de teatro."
Ordóñez nos dice que los actores "se limitan a contar y no a mostrar dramáticamente". "Botto - continúa - tiene pasajes claros, efectivos, pero está sobrecargado de pausas, de gesticulaciones y parece escucharse en todo momento." Y agrega: "como parodia de Tom Cruise podría tener cierta gracia."
No estoy en la cabeza de Ordóñez. Puedo imaginarme a un grupo de actores arriba de un escenario interpretando un texto teatral como si estuvieran ejecutando para una cámara. Ignoro qué efecto provoca esto en la platea.
Me prometo ver la obra. También preguntarle a Marcos Ordóñez por el sentido de este texto.

Postal Navideña


Para despedir el año, el Gobierno de España decidió engalanar las calles de muchas ciudades españolas con esta pieza navideña dirigida a los inmigrantes. 
 

sábado, 27 de diciembre de 2008

Actuar o no actuar


Cada vez que decimos "acción" algo se dispara en el campo de la verdad o falsedad de la representación. 
Me gusta esta pieza "navideña". 
Me interesa lo que explora.
Podríamos decir que surgió de la nada y que llevábamos largos meses trabajando en ella. 

jueves, 18 de diciembre de 2008

Formas de la idiotez

Buena parte de los personajes que presentan los hermanos Cohen en sus películas están definidos por la necedad y la idiotez. En ese territorio fronterizo entre suspenso y comedia los Cohen brillan con verdadera maestría.
"Nuestros personajes son auténticos alcornoques -dicen los Cohen a propósito de "Quemar después de leer -. Les pedimos a los actores que encontraran al alcornoque que llevan dentro".
El modo en que Frances Mc Dormand, John Malcovich, George Clooney o Brad Pitt revelan al alcornoque que llevan dentro y la idiotez de sus personajes  es bien distinto. Esta diferencia es conceptual y pone en evidencia distintas formas de interpretar la comedia.
Veamos,  si Linda Litzke no presenta fisuras en cuanto a lograr su objetivo (reunir el dinero para una cirugía plástica completa), Frances Mc Dormand le dará vida con rotunda contundencia, como si estuviese batallando por la causa más elevada y justa. Sin detenerse a juzgar su personaje.
Brad Pitt, en cambio, nos hace saber que su personaje Chad, el monitor del gimnasio, es un ser decididamente idiota. Para ello, el actor camina como un tonto, adopta una gestualidad de tonto, mira y respira como tonto. El actor actúa el personaje, pero sobre todo, actúa un juicio acerca del personaje.
George Clooney vive seriamente las peripecias de su personaje aunque por momentos se esfuerza en mostrarnos sus dotes para la comedia. Esto supone que además de dar vida a Harry Pfarrer, G. Clooney nos mostrará a un actor que intenta ser gracioso y que busca ansiosamente nuestra risa como recompensa.
John Malcovich no cae nunca en buscar el chiste, ni en parecer tonto, ni en juzgar cómo es su personaje. Se limita a vivirlo y darle vida. Pero al mismo tiempo, su interpretación nos revela que conecta poco con los personajes y nada con sus compañeros de reparto.
Toda película puede verse como un documental sobre los actores y su modo de interpretar.
"Quemar después de leer" nos presenta formas bien distintas de afinar y ejecutar la partitura de una comedia.

martes, 9 de diciembre de 2008

El Porvenir


El pasado sábado nos reunimos un grupo de actores y directores con los que compartí cinco meses de grabación de una serie. El trabajo en televisión es siempre intenso, duro y al límite. Se me antojó, por un momento, que los actores se agruparían de acuerdo a las tramas. En aquellos sillones de cuero negro se sentaría El Mal. El Bien y La Justicia estarían de pie contra el ventanal. Los comediantes atacarían empanadas y vino sembrando color y risas.
No fue así. La realidad trabaja muy velozmente y la ficción en la que todos participamos fue cediendo vigencia y terreno y hoy es casi un recuerdo.
La serie aún no tiene fecha de emisión. Nosotros, actores y directores, seríamos su primer público. Pusimos un capítulo y luego otro. Teníamos hambre por ver lo hecho.
Yo, suele sucederme, en lugar de mirar la pantalla los miraba a ellos. Veía sus caras y detrás de sus caras, intuía los sueños depositados en aquel trabajo, las fantasías combatiendo codo a codo con lo real.
Hoy impera en Madrid la incertidumbre. La continuidad de cualquier proyecto se encuentra amenazada.
Me vi a mi mismo viéndolos a ellos.
Haber compartido esta aventura con un grupo tan generoso, y singular es un trofeo único y secreto. Pura bendición.
Por lo demás, se sabe, el porvenir es inestable, incierto, e inesperado. En él confrontan nuestros deseos más ambiciosos, la fantasía siempre burbujeante y el dictamen implacable de la realidad.